Santiago del Nuevo Extremo

BIOGRAFÍA

Dos momentos de la historia musical chilena se encuentran en Santiago del Nuevo Extremo. El grupo comenzó entre 1977 y 1978 en circuitos universitarios, con un sonido acústico y centrado en la guitarra, y claras referencias a la Nueva Canción Chilena. Sin embargo, terminó experimentando con teclados y saxos, casi una década después.

Entre tanto llenó teatros, habló de política y vida cotidiana, se enfrentó a la desconfianza de las estructuras partidistas, pasó por el Festival de Viña del Mar, compartió escenario con Inti-Illimani y sirvió de base para el nacimiento de Fulano, en 1986. Nunca tuvo impacto masivo, pero su desarrollo fue mucho más lejos de los códigos que conjugaron en sus orígenes, y la vigencia de su sonido quedó demostrada en su reunión de fines de los años ’90. Nuevos recesos y reuniones han marcado la historia de este conjunto, que – juntos y por separado- tiene a sus músicos activos en distintas dimensiones de la música chilena.

Durante un año sabático

Nacieron en 1978. A mediados de ese año regresó a Santiago Luis Le-Bert, luego de abortar una carrera en la Universidad Católica de Valparaíso. En los meses sabáticos que se tomó creó un grupo con sus hermanos y el actor Sebastián Dahm. Cuando Le-Bert se incorporó a Arquitectura de la Universidad de Chile, en 1979, ingresó al grupo Pedro Villagra (entonces estudiante de Antropología, en la la Universidad de Chile) y Jorge Campos (alumno de Estética, de la Universidad Católica), quienes constituyeron el eje histórico de Santiago del Nuevo Extremo. Junto a Julio Castillo y Luis Pérez, formaron el quinteto. Eran cuatro guitarras y un contrabajo, actuando fundamentalmente en facultades universitarias.

En 1980 grabaron su primer disco, A mi ciudad, que es hasta hoy el de mayor popularidad del grupo. Canciones como “Simplemente” (una declaración de vida cotidiana), “Homenaje” (un saludo a la memoria de Víctor Jara) o “A mi ciudad” (una descripción de la vida en Santiago, con referencias a la historia y el toque de queda) fueron himnos de la época para los sectores opositores al gobierno militar. Una lírica poco directa, cuyo principal responsable era Le-Bert, fue parte del discurso del grupo, que de esa forma se enfrentaba a la posible censura militar: “Así se hablaba en esa época. Se decían las cosas sin decirlas”, recuerda hoy día el compositor. En 1981, la canción “Linda la minga”, que narraba la tradicional costumbre chilota, los llevó al segundo lugar de la competencia folclórica del Festival de Viña del Mar, lo que significó un leve reconocimiento masivo, que se reprodujo al año siguiente cunado participaron con el tema “El trauco”.

Asociados al movimiento del Canto Nuevo, Santiago del Nuevo Extremo trascendió ese género por el crecimiento de su propuesta musical. Su segundo álbum, Hasta encontrarnos (1983), tenía más juego de voces e innovaciones instrumentales, como la fuerte presencia de la flauta traversa de Villagra. El grupo viajó a mostrarlo por Europa y América, hizo recitales masivos en el Café del Cerro, el teatro Cariola y universidades, y acumuló una popularidad que, fundamentalmente, seguía anclándose en el repertorio del primer disco.

Con reiterados cambios de formaciones (a excepción del eje Le-Bert-Villagra-Campos), el grupo mantuvo un alto ritmo de presentaciones hasta su tercer álbum, Barricadas (1985), en el que la experimentación sonora pasó a ser la esencia del sexteto. Batería, saxofón, bajo eléctrico, charango y teclados se hicieron fundamentales en su sonido. “En el primer disco cualquier canción se podía cantar en una fogata. En el tercero, con suerte la mitad”, ilustra Le-Bert. El álbum incluía el tema “La mitad lejana”, grabado en conjunto con Inti-Illimani en Alemania, en lo que fue la consecuencia de una admiración recíproca entre ambos grupos, expresada en varios encuentros en escenarios extranjeros.

Primer quiebre

El agotamiento de los músicos, la falta de público en sus presentaciones, y los proyectos paralelos de los integrantes fueron desgastando a Santiago del Nuevo Extremo. La mitad de la banda (Jorge Campos, Cristián Crisosto y Willy Valenzuela) eran para mediados de los años ’80 también parte de Fulano, mientras que Pedro Villagra había comenzado a acercarse al grupo de pop experimental Primeros Auxilios, que lideraban Silvio Paredes y Rodrigo Alvarado.

En octubre de 1986, un Teatro California casi vacío apresuró el fin del grupo, cuya separación ya había sido resuelta en la sala de ensayo del Café del Cerro. Campos pasó a Congreso; Villagra, a Huara; y Le-Bert grabó un disco solista en 1988, ganó un festival en el programa televisivo “Martes 13” y se retiró de la música en 1989, para dedicarse a la arquitectura.

Sólo en 1998, doce años después, el eje histórico se reunió y resucitó a Santiago del Nuevo Extremo, esta vez con el baterista Sergio Tilo González (de Congreso) como invitado permanente. Tras algunas presentaciones, la banda registró Salvo tú y yo, en rigor su cuarto disco, trabajo que recreó el sonido de antaño con un especial protagonismo del sonido acústico.

Nuevas presentaciones, giras que incluyeron un viaje a Suecia, y un disco doble registrado en vivo (en la Sala Master de la radio de la Universidad de Chile, en diciembre de 2001) marcaron la nueva etapa de Santiago del Nuevo Extremo, que se mantuvo en paralelo a las numerosas actividades musicales independientes de cada uno de sus integrantes. Canciones como “Qué pasó con el afiche del Ché que tenías pegado en la pared” o “Salvo tú y yo” demostraron las potencialidades creativas del eje creativo de Le-Bert. Villagra y Campos.

Hacia fines de 2002, sin embargo, el ritmo de vida del grupo fue disminuyendo hasta producirse un nuevo receso en forma natural. que duró unos pocos años. Todos sus músicos siguieron en actividad con agrupaciones o como solistas (Le-Bert abandonó su trabajo de arquitecto para dedicarse de lleno a la música), y en medio de esos proyectos, Luis Le-Bert y Pedro Villagra rearticularon el conjunto hacia el 2008, presentándose esporádicamente en vivo.

El 2011 comenzaron a producir nuevas canciones (Campos pidió, según sus compañeros, permanecer en “receso” en un comienzo, pero el 2012 se reintegró al conjunto) , y junto a dos músicos más “estables” (Juan Caballero y Carlos Basilio), más un importante contingente de invitados (como Mariel, Daniela Conejero, Max Berrú, entre muchos otros) registraron 11 canciones. Amor, temáticas existenciales  denuncias sociales dieron el contenido a esas canciones, mayoritariamente compuestas por Villagra, en un disco que bautizaron como Leuda, y que es su carta de presentación desde el 2012 para un activo Santiago del Nuevo Extremo.

Fuente: Jorge Leiva
musicapopular.cl

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