(Gorgias • Menéxeno • Eutidemo • Menón • Crátilo)

SINOPSIS: Se concluyen en este volumen los diálogos de juventud o «socráticos», que ya ocupaban el primer tomo dedicado a Platón, y con el Menón entramos ya en el periodo medio o de plenitud, en el que la reflexión ética que ocupa la primera fase se amplía a los ámbitos ontológico y epistemológico con las nuevas concepciones sobre la teoría de las Formas o Ideas, la inmortalidad del alma y la concepción del conocimiento basada en ésta.

El Gorgias, el cuarto diálogo en extensión, se ocupa tanto de retórica (que en la Grecia antigua tenía una importancia fundamental en la vida pública de la polis, por lo que llegaba a identificarse con la política) como de moral, referida también a la política. No es extraño, pues, que la obra tenga por título el nombre de uno de los principales sofistas (como lo tenían los diálogos Hipias, Eutidemo y Protágoras), en la sostenida pugna que Platón mantuvo con los maestros de elocuencia y oratoria, buenos para suministrar un arsenal retórico que permite prosperar en la sociedad pero incapaces de aportar conocimiento real.

El Menéxeno consiste principalmente en un prolongado epitafio o discurso fúnebre, referido con cierto sarcasmo al que pronunciara Pericles en honor de los caídos en la Guerra del Peloponeso. La extensión de este discurso y la escasa importancia del diálogo lo diferencian del resto de la obra platónica. Por añadidura, el comportamiento agresivo de Sócrates, poco habitual en él, ha hecho dudar a algunos estudiosos de la autoría de este diálogo, que en todo caso prosigue con la crítica a las insuficiencias de la oratoria y la retórica.

El Eutidemo subraya la necesidad de que un joven se ejercite en el saber y en la filosofía. Articulado en una serie de diálogos entre Sócrates y varios sofistas, pone de nuevo en evidencia la retórica, transmisora de falso conocimiento y de estrategias de exposición astutas para obtener el éxito en la polis, pero no de verdadero saber, de virtud o areté.

El Menón tiene como tema principal si la virtud es enseñable o no, lo que lo aproxima al Protágoras, al Gorgias y al Eutidemo, pero se distingue de ellos por su tratamiento sobrio, por un rigor casi ascético, por su modo directo, ajeno al ornato literario, de exponer su materia. Junto con su tema ya tratado, el Menón enuncia nuevos planteamientos, ya encaminados hacia la teoría de las Formas o Ideas y del conocimiento como recuerdo del alma inmortal de la contemplación de éstas, que clausura la fase de los escritos socráticos para adentrarnos en los escritos de plenitud.

El Crátilo se ocupa del origen del lenguaje: de si las palabras tienen una relación directa con la realidad o no, es decir de las teorías lingüísticas naturalista (que sostiene Crátilo) y convencionalista o arbitraria (que defiende Hermógenes). En este viaje al inicio del lenguaje se trazan varias etimologías, y se plantean cuestiones esenciales acerca de la vinculación entre las palabras, la realidad y la verdad.

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Fuente: Edición de PERRERAC a partir de archivo encontrado en scribd.com

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