SpartakkuEran fines de los ’70, principios de los ’80, y en Chile se mataba, se torturaba, se hacía desaparecer personas. La represión era feroz. Y pese a ello, un puñado de artistas se sobreponían al miedo, y llevaban a la gente un canto de esperanza, de lucha, un canto que se enfrentaba a una dictadura. Es difícil entender, a la distancia de hoy, el valor, el coraje de esa gente.

Por desgracia, habitualmente a los que más se recuerda y se le rinden homenajes es a quienes cantaban desde el exilio, y no a los que se quedaron acá dando la pelea.

Tenemos una deuda pendiente con ellos.

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