Primer álbum de Daniel Viglietti, publicado en Uruguay en 1963 por el sello Antar, con el número de serie PLP 5024.

Dice en la contraportada del LP:

En la evolución mundial que ha sufrido la guitarra en estos últimos tiempos el Uruguay ocupa un fundamental lugar. Hay valiosísimos guitarristas en nuestro medio, y su labor abre camino a los futuros cultores del Instrumento. La paciente y lúcida formación de nuevos ejecutantes está a cargo de maestros de gran valor. En el campo de los intérpretes se destaca nítidamente el arte de Abel Carlevaro. Entre la pléyade de integrantes de la nueva generación se distingue la definida personalidad de Daniel Viglietti. Al presentarlo hoy el sello ANTAR pone en contacto a nuestro público con un intérprete y un material musical de jerarquía e interés.

Viglietti ha realizado una intensa actividad musical a pesar de su juventud. Nació en Montevideo en 1939 Sus primeros estudios musicales fueron de piano, a temprana edad, y sólo en 1957 se definió tu vocación por la guitarra, instrumento que abordó entonces con el maestro Rapat y en el que actualmente se perfecciona bajo la dirección de Carlevaro. Cursa asimismo armonía, canto y otras asignaturas en el Conservatorio Nacional de Música. Ha cumplido numerosos recitales en Montevideo y en el Interior presentándose en las principales salas, en radio y en televisión. Participó en las Semanas Universitarias de Paysandú, Salto y Montevideo organizadas por la Universidad de la República. En 1962 causó gran impresión su intervención en el Ciclo de Música de Cámara del SODRE, saludada unánimemente por la crítica.

En su producción para canto y guitarra Viglietti ha escrito canciones con texto propio —por ejemplo las Impresiones— y una importante serie sobre poemas de García Lorca, Nicolás Guillén, Neruda y Alberti, parte de la cual será difundida en un próximo registro.

Este es el primero de una serie de discos que Viglietti completará para ANTAR en cumplimiento de un contrato de exclusividad. Su primera faz está dedicada a las Seis impresiones para canto y guitarra. En 1959, durante una estadía en la hermosa ciudad de Minas, Viglietti compuso una melodía melancólica junto a la cual fue surgiendo con rara espontaneidad un texto que ha permanecido sin modificarse desde aquellos días. Ese fue el germen de las Impresiones, y así surgió El viento, primera de la serie. Un tema inicia la canción, un tema nostálgico que luego será renovado en tonalidad mayor. Un raro clima sonoro rodea el final, en el que la voz repite una frase sobre armónicos arpegiados de la guitarra.

El encuentro es en el tiempo la última y, en opinión de su autor, la más lograda musicalmente Su panorama armónico es determinado fundamentalmente por el interesante tratamiento de la guitarra, cuyo trabajo trasciende el mero acompañamiento.

Lo doncella. La línea melódica no disimula su inspiración medieval y el acompañamiento trata de no alterar su pureza. Un pasaje rítmico de sabor español introduce el episodio intermedio, hasta la reaparición del tema inicial.

En La fuente —inspirada por la fuente de Cerro Blanco— resurge la presencia del paisaje minuano. Los arpegios de la guitarra logran un efecto muy particular sobre el cual fluye con naturalidad una hermosa melodía, cálida y envolvente.

Niña gris. En el taller del pintor uruguayo Manolo Lima, el músico admiró una tela que representaba a una niña enmarcada por tonalidades grises. “Sobre esta página quiero aclarar —ha escrito el autor— que en los días previos a su registro lo he modificado sustancialmente, principalmente en su texto que, antes negativo y pesimista, se transformó en un canto esperanzado, acorde con mis ideales humanos.” El tiempo hizo que aquel cuadro comunicara a Viglietti un nuevo contenido.

Olimar. El río inspiró a Viglietti durante su pasaje por Treinta y Tres. La canción es, quizá, de la serie, la que su autor canta con mayor afecto. El acompañamiento tiene algo de cíclico y sugiere el hecho mágico del permanente nacimiento del agua, en continuo transcurso, siempre igual pero siempre nueva, fluyente e inagotable. Por eso su tiempo, el tiempo del río, del agua, es una dimensión distinta; es el tiempo que marca el compás del nacimiento de las cosas; es un tiempo bueno: “Olimar, tu arena buena es el tiempo de tu senda”. En el final, los arpegios de la guitarra sostienen un hermoso efecto melismático de la voz.

En la segunda faz de su LP Viglietti se muestra como valioso intérprete del folklore de esta parte de América. La zamba es una danza particular del folklore argentino; su música cadenciosa se presta a la expresión romántica. Con una zamba, Niña Isabel, se inicia la segunda parte de este recital. Viglietti compuso los versos y la música para cantar a “la del pelo donde duerme la noche”.

En La tucumanita, otra zamba, Atahualpa Yupanqui reedita su característico estilo, estilo y arte ligados a su pueblo. El autor ha ideado un humorismo tierno en el lugareño que se dirige a su compañera. La intimidad del canto y la gracia de los rasguidos de la guitarra hacen de la versión de Viglietti una verdadera creación.

Tú que puedes, vuélvete. El curso de un río chileno, corriendo inexorablemente hacia el Pacífico, alejándose fatalmente de las montañas de su patria, inspiraron a Yupanqui esta añoranza de su tierra.

Danza Americana. Esta pieza instrumental pertenece a una obra mayor llamada Suite Americana, inspirada en temas folklóricos de nuestro continente, en cuya culminación trabaja Viglietti en momentos de imprimirse este disco.

Milonga del Santa Lucía. Nuestro joven autor es nuevamente inspirado por el paisaje minuano, en cuyas sierras nace el “indio río de azul copla”. Los ríos de nuestra tierra han poblado persistentemente de imágenes la sensibilidad del músico.

No sé por qué piensas tú. Difundido poema perteneciente al libro El son entero del poeta cubano Nicolás Guillén, musicalizado por el folklorista argentino Horacio Guaraní.

Canción para mi América. En torno a la guitarra hay en nuestra América una tradición artística, pero también una tradición histórica o, mejor aún, patriótica. La guitarra es un instrumento noble. A su través, en todas las épocas volcaron nuestros pueblos sus sentimientos más hondos y más auténticos, tanto los referidos a lo más íntimo de la individualidad —amor, dolor, alegría— como aquellos que, colectivamente, los han empujado siempre a la búsqueda de la emancipación. Presente en él también esa tradición, Viglietti ha concebido este hermoso canto de libertad.

PABLO CARDOSO

Lista de temas y autores:

01. Niña Isabel [Daniel Viglietti] (3:10)
02. No sé por qué piensas tú [Nicolás Guillén – Horacio Guarany] (2:17)
03. Tú que puedes, vuélvete [Atahualpa Yupanqui] (2:30)
04. Danza americana [Daniel Viglietti] (1:40)
05. Milonga del Santa Lucía [Daniel Viglietti] (2:45)
06. La tucumanita [Atahualpa Yupanqui] (2:57)
07. Canción para mi América [Daniel Viglietti] (1:50)
08. El viento [Daniel Viglietti] (3:28)
09. La doncella [Daniel Viglietti] (3:50)
10. La fuente [Daniel Viglietti] (2:21)
11. El encuentro [Daniel Viglietti] (2:18)
12. Niña gris [Daniel Viglietti] (2:35)
13. Olimar [Daniel Viglietti] (2:41)

 

Disfrútalo!!

Gracias a Alberto.

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