Nuestra razón es un álbum de estudio del dúo uruguayo Los Olimareños, formado por Braulio López y José Luis Guerra. Toma su título de una canción del compositor Rubén Lena, que inicia con una declaración de principios que retrata bien la trayectoria de Los Olimareños: “Cantor que quiere cantar debe decir su razón, sin temblarle el corazón: ¡Y aquí está nuestro cantar!”. El álbum incluye algunas versiones únicas de canciones que no serán reeditadas en la discografía oficial del dúo como El mangangá, Estrofas de amor y Chiquillada, esta última, composición inolvidable de José Carbajal, El Sabalero. El disco fue publicado en Uruguay por Orfeo en 1969 (SULP 90520) y reeditado en CD por Bizarro Records en 2009.

Dice en la presentación del LP:

Cuando allá por el segundo o tercer año de la corriente década empezaron a resonar, entre un fárrago de voces nuevas inciertas todavía, las de estos dos muchachos aún imberbes, aún adolescentes, yo fui de los primeros en augurarles un triunfal camino en el entonces dédalo confuso y enmarañado de la canción nativa, que pugnaba por transformar sus viejas rutas y enrumbar directamente hacia un más ancho, más cálido y más humano territorio artístico.

Y conste que no lo hice por simple vanidad terruñera. Lo hice porque comprendí al punto que ellos traían algo vivo y hermoso que decir. Algo estremecido y caldeado por la llama profunda de un amor que les estaba desbordando el pecho: amor al pago que los vio nacer, a la tierra que dio cal a sus huesos y sangre a sus arterias, y sobre todo al hombre morador de esa tierra, al humilde habitante de los pueblos y de los campos treintaitresinos, tan sufrido, tan altivo, tan másculo, tan ahincadamente consustanciado con el sentido de la libertad, para el cual diríamos, recordando al gran Antonio Machado, “no hay ningún valor más alto que el valor de ser hombre”, lo cual sólo se alcanza siendo libre.

Traían además López y Guerra las condiciones intrínsecas necesarias para alcanzar el éxito: voces de esas que aparecen en muy raras ocasiones, opulentas, armoniosas, tan ricas de timbre como de sonoridad; un excepcional buen gusto para escoger los temas, los textos y las melodías con que habrían de integrar su repertorio; y sobre todo, la alegría natural del canto, ese eufórico don expresivo propio de los pájaros que habitan nuestros montes. Porque para ellos, como para los zorzales y los boyeros criollos, cantar es un imperativo vital ineludible, la resultancia lógica de un ramalazo caliente de la sangre que acucia el corazón, hormiguea en la garganta y acaba por brotar hecho palabra y música. Palabra fraternal que busca pechos y almas con quienes comunicarse, donde encender la candela de una fe, derramar el bálsamo de algún consuelo solitario o abrir la flor de una esperanza que reanime, fortalezca y empuje hacia el futuro. Y música donde palpite la genuina vibración telúrica de este retazo de mundo en que les tocó vivir.

Comenzaron a cantar, y el pueblo estuvo con ellos de inmediato, haciéndoles un hueco acogedor y fraterno en los hondones más íntimos de su corazón. ¿Por qué? Porque los reconoció y comprendió como sólo se reconoce y comprende lo que nos es inherente, lo que constituye sustancia y esencia de nuestro propio ser. Porque supo, desde su entraña misma, que ellos también eran pueblo, vale decir esperanza, camino, semilla de porvenir. Y que no venían a repetir antiguas añoranzas y a quejarse mirando hacia un pasado ya extinto, sino a colaborar en el desbrozamiento de las rutas nuevas que llevarán al mañana.

Hoy, Braulio López y José Luis Guerra, “Los Olimareños”, son quizás —y sin quizás—, los más populares y queridos intérpretes de nuestra canción nativa. Y digo nuestra porque ellos, desdeñando el fácil éxito que podría depararles un repertorio internacional, a base de temas ya ampliamente difundidos en otros países de América, han preferido siempre cantarle al hombre y al paisaje de esta su tierra oriental, y sobre todo del solar treintaitresino, la querencia que no olvidan jamás.

De Treinta y Tres vinieron estos dos muchachos. Del Treinta y Tres heroico de Dionisio Díaz. Del Treinta y Tres poético de Pedro Leandro Ipuche. Del aquerenciador Treinta y Tres del río Olimar. Pero sus armoniosas voces criollas ya han resonado y seguirán resonando en los más diversos ámbitos del mundo, que está entero en sus manos, porque aún son muy jóvenes y tienen todavía mucho que decir. Estoy seguro de ello. Y como coterráneo —y ocasionalmente colaborador—, lo expreso aquí con íntima satisfacción.

SERAFÍN J. GARCÍA

Lista de temas y autores:

01. El mangangá [Rubén Lena] (2:58)
02. Estrofas de amor [Germán Fleitas Beroes – Jesús Moreno Moreán] (2:46)
03. Nuestra razón (1a. versión) [Rubén Lena] (2:05)
04. Tal vez, mañana [Rubén Lena] (2:56)
05. Este tiempo poquito [Rubén Lena – Óscar Prieto] (2:25)
06. La sanducera [Víctor Lima] (3:28)
07. Chiquillada [José Carbajal] (3:31)
08. Poema de Falco [Líber Falco – José Luis Guerra] (2:33)
09. Candombe mulato (1a. versión) [Víctor Lima] (3:13)
10. Platonadas (1a. versión) [Rubén Lena] (2:44)
11. Pobre Joaquín (1a. versión) [Rubén Lena] (3:08)
12. La Segunda Independencia [Víctor Lima] (3:18)

Escuchar: Nuestra Razón (Los Olimareños)

 

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