Canciones de patria nueva / Corazón de bandido es un álbum de estudio del compositor e intérprete chileno Ángel Parra. Fue publicado en 1971 bajo etiqueta Peña de los Parra y distribuido por la Discoteca del Cantar Popular (DICAP) con el número de serie DCP-18.

    Conceptualmente el disco se divide en dos partes. En el Lado A del LP (Canciones de patria nueva), se incluyen composiciones contemporáneas, con claro sentido político que dan cuenta de los procesos sociales que vive en ese entonces Latinoamérica. La mayor parte de las canciones pertenece a Ángel Parra, excepto “Pobre del cantor” del cubano Pablo Milanés y “Canción para mi pueblo” del mexicano Rubén Ortiz.

    Dos de los temas (“Sol, volantín y bandera” y “Pobre del cantor”) cuentan con el acompañamiento musical de los Blops.

    En el Lado B (Corazón de bandido), si bien también son composiciones que abordan historias de contenido social, estas se remontan a creaciones de la primera parte del siglo XX donde destacan tres temas de Críspulo Gándara y la famosa “Corazón de Escarcha” de Enrique “Chilote” Campos”.

    Las interpretaciones del Lado B (tracks 6 a 11) cuentan con el acompañamiento en guitarra de Horacio Salinas y Marcelo Coulon.

    El diseño gráfico de la carátula está basado en un mural pintado en la Peña de los Parra por la Brigada Ramona Parra (BRP) de las Juventudes Comunistas de Chile.

    Dice en el interior del LP:

    El cantar popular es quizás una de las más genuinas y ricas expresiones de la ideología espontanea del pueblo, en él se reflejan su concepción de la vida, del mundo, se proyectan sentimientos solidarios de paz, de amor, como también no pocas veces se entregan en formas melodramática crudas críticas a la sociedad.

    Las canciones recopiladas en este disco por Ángel Parra son un excelente documento, al compás de una música algo tristona surge el relato de trágicos destinos o de apasionados amores.

    Compenetrarse de los verdaderos contenidos que subyacen en las “bambalinas” de este tipo de canción, no es tarea fácil, más aún cuando el marco melodramático tiende a inducir un sentimiento de incredulidad o una sonrisa socarrona, por lo extremoso de las situaciones planteadas, tal hecho provoca nuestro rechazo y anula nuestra capacidad analítica. “Corazón de Bandido”, “La pobre Loca”, “Sólo porque soy viejo” por señalar las más representativas en su género están impregnadas de un contenido ideológico profundo, inaparente, que transcurre incluso, inadvertidamente para los propios actores del drama.

    “La pobre Loca” canción de la década de los 30 nos relata lo sucedido a Margarita, una joven hija de campesinos pobres que abandona su hogar en pos de una nueva vida, la vida de la ciudad, su brillo formal la subyuga, se entrega a ella con el único recurso que posee, su juventud. Es el preámbulo a la tragedia. Muere la madre y el padre desolado, huye del hogar, en el encuentro accidental con su hija, la cual ha abandonado a su vez la ciudad, muere al comunicarle la trágica noticia. Margarita incapaz de soportar esta situación, se vuelve loca.

    Pareciera una historia simple, un melodrama pedagógico, que aconseja el respeto a las normas del hogar, a la familia, a los padres y el justo castigo moral a una hija casquivana.

    ¿Pero qué significa para Margarita, una adolescente, el mundo de sus padres, sino la desesperanza, la miseria, la infelicidad? Su naturaleza juvenil rechaza vehementemente este destino, de ahí que sólo vea “su” alternativa en los valores que ella creer ver en el mundo “alucinante” de la ciudad, abandona su hogar atiborrada de ilusiones y dispuesta a conquistarlos y llega a ella tras esos modelos idealizados y se entrega al placer, al dinero y a la búsqueda de una posición en la vida lograda sin esfuerzos. Son los valores de la época, son los valores de la clase dominante.

    Los padres de Margarita, campesinos pobres, como indica la canción, desde su conciencia moral, ven su honor mancillado, no perciben el conflicto de Margarita, su concepción mítica del mundo no se los permite, viven su miseria ajo una conciencia moral rígida en donde disfrazan sus problemas y su miserable condición, aún no hay conciencia de clase. De ahí el desenlace donde se manifiesta con mayor crudeza la ferocidad en que transcurre la existencia de estos seres humanos, el padre somete a Margarita a un doble chantaje moral, la culpa de hecho de la muerte de su madre y de su propia muerte, Margarita sucumbe en la locura, simbólicamente es la muerte para ella, pero también una adhesión al mundo de sus padres, fue incapaz de una verdadera ruptura ideológica, abandona su casa con la conciencia de sus padres, de ahí la culpa, el retorno y el fin trágico posterior al encuentro con su padre. Ambos, padre e hija son conciencias alienadas en la ideología espontánea.

    La canción popular ha sido así una manifestación artística en donde el pueblo nos dice con su lenguaje su modo de sentir y comprender el mundo, ha sido ayer y hoy un vehículo en el cual se entregan valores, se mantienen mitos y se aconsejan modos de conducta, ha sido además un instrumento eficaz en la denuncia y condena de valores de la sociedad.

    La nueva situación creada en nuestro país después del triunfo popular, no sólo plantea duras tareas en el plano de los cambios estructurales de la sociedad, sino que existe una tarea, aún de tanta o más envergadura, en lo supra estructural. Habrá que destruir tenazmente los esquemas ideológicos imperantes, los valores, los mitos alienantes, condición necesaria para el desarrollo del proceso revolucionario. Debemos hacer entonces de la canción un instrumento que se ponga al servicio de esta nueva necesidad. Ardua es la empresa que le espera a nuestros creadores.

    Las canciones de Ángel Parra, señalan el camino, son el intento inicial, es el despertar que coge instintivamente la nueva necesidad. Pero para él y otros, la labor sólo comienza, la sociedad chilena, “la patria que comienza”, como él lo dice en una de sus canciones, generará en el seno mismo de nuestro maravilloso pueblo la nueva canción y nuestros artistas tendrán que estar alertas a este proceso y deberán impulsarlo desde su contacto directo con el pueblo que camina hoy hacia su liberación.

    MARIO INSUNZA

    Angel Parra: Canciones de patria nueva / Corazón de bandido (1971)

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