Segundo larga duración de Víctor Jara, publicado por el sello Odeon bajo el número de serie LDC-36637. Posteriormente sería reeditado con los nombres: Desde Lonquén hasta siempre (Movieplay, 1980) y El verso es una paloma (pläne, 1983).

En la grabación, Víctor contó con el acompañamiento de: Sergio Ortega y su orquesta (tracks 1, 5 y 7) y Quilapayún (track 3)

Dice en la contraportada de la edición original:

La presentación de este larga duración viene a dar, en forma de síntesis, una imagen gráfica de la personalidad artística de VICTOR JARA, y del significado de su posición.

El impacto de la problemática del mundo de hoy: el hombre encerrado en el círculo férreo de un determinismo compuesto de hechos alucinantes, de pesadillas y ensueños que adquiere consistencia real, de exacerbada lucidez, de publicidad que inventa frases, de hombres nuevos que la publicidad ignora, de “la mujer moderna”, del hombre sin heroicidad. La guerra mezquina, la búsqueda, la lucha sin final, el idealismo abortado por la computadora electrónica.

El hombre en busca de nuevas verdades, aferrándose a la necesidad de sobrevivir. Pero detrás del “mensaje” hay una simplicidad campesina, una ternura infinita en la comunicación del hombre del pueblo.

El velorio del angelito, la canción clásica de amor, el bailecito indígena, el monólogo de homenaje al viejo artesano que trenza lazos de tiento.

La voz cargada de emoción de VICTOR JARA ya es una verdad “per se” que se acentúa con el tono de compromiso del contenido de las canciones.

VICTOR JARA es un artista completo con un sólido respaldo cultural que anticipa con notable elocuencia la orientación del hombre actual y reafirma los valores inalterables del hombre de siempre.

R. Nouzeilles
Director Artístico

Dice en la contraportada de la edición publicada por Movieplay en 1980:

Hoy día el nombre de Lonquén es conocido en todo el mundo como el lugar donde fueron encontrados sólo siete personas del total de aquellas que han desaparecido en Chile desde Septiembre de 1973 y que fueron escondidos allí, en una mina de cal abandonada por sus victimarios militares. Todos ellos eran campesinos de esta pequeña aldea donde, en otra época, Víctor pasó su infancia y de la cual conservaba muchos recuerdos.

Fue aquí, donde Víctor de pequeño acompañaba a su madre que era “cantora” popular cuando ella iba a cantar a algún funeral de un niño. Durante el largo velorio, Víctor escuchaba a su madre cantar el “despedimiento del angelito”, el que ha reproducido aquí en este álbum siguiendo la tradición de “el canto a lo divino” del folklore chileno.

A menudo, Víctor volvió a Lonquén para visitar a los viejos amigos y escuchar y recolectar las canciones de los cantores populares locales —ya que esta es una región muy rica en tradición popular— y su propia canción “El lazo” es el resultado de una de estas visitas. El campesino que hacía los lazos trenzados con sus manos ahora está muerto, pero en esta canción ha quedado un retrato de él y de su trabajo paciente y laborioso.

No fue por casualidad que Víctor incluyera aquí una canción de la obra de Pablo Neruda “Fulgor y muerte de Joaquín Murieta”. En el estreno mundial de esta obra en Santiago, en 1967, Víctor tomó parte en ella como cantante, justamente un poco antes de que este álbum fuera producido. El compositor de la música de esta obra, Sergio Ortega, también trabajó con Víctor en los arreglos musicales de algunas de las canciones de este disco. “Que alegres son las obreras” es una de las pocas grabaciones que existen en la que Víctor aparece cantando en conjunto con el entonces recientemente formado grupo Quilapayún. En esa época, Víctor era el director artístico de Quilapayún.

El amor y la ternura que Víctor sentía por los niños aparece a menudo en sus canciones y “Canción de cuna para un niño vago” es un buen ejemplo; dedicada a los niños mendigos que eran tan numerosos en Santiago en este tiempo. Desgraciadamente esta canción es hoy día más válida que cuando fue escrita.

Este álbum fue el segundo LP de Víctor y revela una multitud de intereses o “búsquedas”, y abarca desde la canción de la más pura raíz folklórica hasta la apasionada y premonitoria canción que es “El aparecido”, que estaba dedicada al Che Guevara y que fue grabada antes de que él fuera muerto. Como un signo de los tiempos en que este álbum fue grabado, lo único que se pudo decir respecto a esta canción fue una discreta dedicatoria entre paréntesis que decía (a E. CH. G.)

Este álbum contiene las semillas de muchos caminos que serían más tarde desarrollados totalmente: el trabajo de un compositor culto unido al de un cantor popular; el trabajo con un conjunto como el Quilapayún; canciones dedicadas específicamente a trabajadores chilenos y a los frutos de su trabajo; el humor picaresco del verdadero folklore y la cabal canción política de denuncia que jugó un papel tan efectivo en los acontecimientos políticos de Chile.

En la época en que este álbum fue grabado, él significó una atrevida innovación en la vanguardia del desarrollo del movimiento de la canción chilena y como tal yo estoy segura, tiene un lugar en la historia. Hasta siempre Víctor.

JOAN JARA

Lista de temas y autores

01. El aparecido [Víctor Jara] (2:18)
02. El lazo [Víctor Jara] (3:55)
03. Qué alegres son las obreras [Popular boliviana] (3:14)
04. Despedimiento del angelito [Popular chilena] (3:37)
05. Solo [Eduardo Carrasco] (3:17)
06. En algún lugar del puerto [Víctor Jara] (4:22)
07. Así como hoy matan negros [Pablo Neruda – Sergio Ortega] (2:16)
08. El amor es un camino que de repente aparece [Víctor Jara] (2:28)
09. Casi, casi [Popular argentina] (2:04)
10. Canción de cuna para un niño vago [Víctor Jara] (3:42)
11. Romance del enamorado y de la muerte [Popular española] (2:53)
12. Ay, mi palomita [Popular] (1:43)

Escucha: Víctor Jara (Odeon) (1967)

 

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