De regreso, es el primer álbum de Alfredo Zitarrosa publicado en Uruguay luego de largos años en que su música fue prohibida por la dictadura. Contiene fundamentalmente canciones grabadas durante el exilio en Argentina (1976), España (1977) y México (1979-1980); además de una nueva versión de “Candombe del olvido” registrada en Uruguay en mayo de 1984, donde Zitarrosa es acompañado en los coros por Pablo Estramín, Alberto y Juan Peyrou, Eduardo Larbanois y Mario Carrero.

El disco fue publicado en formato vinilo y cassete por el sello La Batuta en 1984. Contó con la participación de la venezolana Cecilia Todd en la interpretación de “Seis figureao”.

Dice en el interior del LP:

Montevideo, junio de 1984.

Este disco contiene una parte de lo que pude hacer en el exilio, entre Buenos Aires, Madrid y México, de 1976 a 1983. De acuerdo con La Batuta, seleccionamos nueve de los temas de ese período disponibles para un nuevo disco uruguayo, y volvimos a grabar otro “Candombe del olvido”, aquí en Montevideo, de regreso. La ficha técnica aporta los datos que interesan al aficionado.

Por mi parte, con este texto, intento saludar al público del disco, especialmente a aquellos que han conservado otros discos míos a pesar de la prohibición, durante todos estos años. Saludar a ese público con sincera gratitud.

Como se ve, es muy poco lo que he podido componer, y por su diversa procedencia, muy desparejo el nivel técnico de la placa, que Paco Grillo mejoró hasta donde fue materialmente posible y más; él no sólo es un técnico, también es un músico.

Tenemos previsto también, con La Batuta, un nuevo disco donde recogeremos algunos temas accesibles para mí del Nuevo Canto Popular Uruguayo, más lo que yo mismo, tal vez, pueda aportar como autor, en esta primera etapa del desexilio; en este aspecto no me atrevo a exhibir nada, por ahora, de lo que se me ha estado ocurriendo en estos meses. Como cantor, los años transcurridos se me notan mucho, por lo demás, y como uruguayo, sencillamente la reinserción de mi canto en la realidad presente es, para mí, materia de honda preocupación; tengo mucho que aprender de los jóvenes, debo ser útil a mi vez. He vuelto al país después de largos años, y el disco o la canción no son, precisamente, la forma de reimplantación —“más que flor quiero ser yuyo de mi tierra, bien prendido…”— que me aconsejan la realidad y mi conciencia. Como diría cierto maestro de cuyo nombre no quiero hacer abuso, “el lompléi” que espere.

Me queda decir que desde abril —cuando volví— y aunque también desde muy atrás, por otras memorias, viejos afectos y nuevas relaciones establecidas a distancia, me he sentido rodeado, asistido, si bien requerido también —y a veces con excesiva urgencia— por muchos de los que “se quedaron”. De ellos he recibido afecto, solidaridad, comprensión; y más —lo sé— ellos no esperan de mí tan solo un nuevo disco, unas canciones nuevas. No he venido a vender mi desexilio, me he sentido bienvenido por millares, y aunque tengo claro —diría Silvio Rodríguez— que “hay gente que no me quiere”, como cualquier uruguayo de regreso, siento la misma responsabilidad, dolor, certeza y fe profunda en nuestro pueblo, con las que abandoné el país para ser más útil, en 1976; ya no podía cantar acá, desde 1972. En el exilio si, cantar fue para nosotros una forma de volver cada día, una manera de quedarnos; ustedes nos ayudaron a eso recordándonos. Hoy, cuando me siento por debajo de la demanda implícita en la bienvenida, cuento no obstante con la generosa aportación, concreta y cálida, de gente como Pablo Estramín, Alberto y Juan Peyrou, Eduardo Larbanois, Mario Carrero; con ellos hemos grabado los coros de “Candombe del olvido”. Para mí implica un motivo de gratitud permanente, la dimensión de un compromiso más, asumido en conciencia. Creo que debemos olvidar muchas cosas, los que volvimos y los que se quedaron. Las que queramos olvidar, como dice el candombe; lo mismo que, también, para mejor reconocer el camino, debemos recordar puntualmente, jóvenes y viejos, lo que ningún candombe nos permite olvidar, seremos uno solo, los uruguayos, en el futuro que “yacumenza”.

A.Z.

Contenido:

  1. Candombe del olvido (Alfredo Zitarrosa – Juan Descrescencio) (6:44)
  2. Jacinto Cenobio (Pancho Madrigal) (3:39)
  3. Viene, viene (Washington Benavides – Héctor Numa Moraes) (2:25)
  4. La niña huichola (Pancho Madrigal) (3:20)
  5. Guillermina (Aquiles Nazoa – Simón Díaz – Popular venezolana) (2:46)
  6. Stéfanie (Alfredo Zitarrosa) (3:39)
  7. El guitarrero (Eustaquio Sosa) (2:54)
  8. Adiós Madrid (Adiós Madrid) (3:58)
  9. Explicación de mi amor (Enrique Estrázulas – Alfredo Zitarrosa) (3:21)
  10. Seis figureao (Popular venezolana) (4:48)

De regreso (1984)

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