Patricio Manns: Cuando me acuerdo de mi país (1983)

Cuando me acuerdo de mi país es un álbum antológico del compositor e intérprete Patricio Manns, publicado en Chile por el sello Alerce en 1983, en plena dictadura. Toma su título de la canción homónima escrita por Manns en 1974, donde evoca las nostalgias de la patria generadas por el exilio.

El cassette reúne grabaciones de diverso origen. El Lado A (tracks 1 a 5) es el más heterogéneo; incluye dos registros de Manns previos a abandonar el país (“Edurne” y “Estación terminal”), aparecidos en el álbum Patricio Manns (1971), donde es acompañado por la Orquesta Sinfónica de Chile y por los Blops. Otros dos registros (“Cuando me acuerdo de mi país” y “Estación terminal”) corresponden a grabaciones de 1974 captadas en Cuba, que fueron publicadas en el álbum Canción sin límites (1977). Finalmente, el Lado A cierra con una versión inédita de “Arriba en la Cordillera”, donde es acompañado por el conjunto Quilapayún, que fue registrada en la República Democrática de Alemania el 11 de octubre de 1967.

Por su parte, el Lado B (tracks 6 a 10), es tomado íntegramente de las grabaciones hechas en Italia junto al conjunto Inti-Illimani, que formaron parte del álbum Con la Razón y la Fuerza (1982).

Dice en el interior del cassette:

Se me pregunta por los meandros del canto; me han indagado a fondo para saber cómo ese enigmático material en agraz que es una canción no escrita todavía, abandona su estado de no ser para convertirse en hecho; cómo hace para alcanzar el nivel de la percepción consciente del cantor, dejar la trémula jaula contagiosa  —que es uno— y vincularse a las otras tristezas o las otras alegrías circundantes —que son ustedes—. Para responder yo debo cantar. Pero cantar no importa qué cosa es absurdo. Por tanto, explico mi modo con esta selección personal, que reivindico como representación formal de mi segunda y de mi tercera etapas. La tercera es, por ahora, la última en orden cronológico, y sospecho que vendrán todavía otras, a juzgar por ciertos signos que ya me aportan una severa confirmación.

Para comunicarme a tamaña distancia es preciso contar con dos complicidades: la del médium (en este caso, Ricardo García) que cargará en sus brazos la piedra grabada con mis sueños más disímiles, más arbitrarios; y ustedes, que recibirán su carga y se instalarán a la vera del camino, haciendo un alto en la jornada caudal, para escuchar esta voz que viene de tan lejos con su canto. Nada es más simple, al parecer, y sin embargo, nada es tan complicado. Una de las canciones que he seleccionado con Ricardo y Alejandra comienza así, y es casi un programa, como lo oirán:

Finalmente, esta carta fue
escrita como en sueños,
labrada fue entre sueños como
una piedra enorme,
y el amor y el dolor la cubrieron
de signos,
convirtiéndola entonces en
cauce de tu nombre.

Rastreen al resto ustedes mismos. Para los que me recuerdan como folklorista (nunca lo fui, en verdad) estas canciones constituirán una sorpresa; para los que no me conocieron cuando mi país era todavía mío (y antes de que vuelva a serlo) nuestro encuentro amenaza con definir alguna huella; para los que no me conocen ni me recuerdan, o simulan no recordarme ni conocerme, pasaré de largo pero no en silencio, y, como afirma Neruda, «dejándoles tal vez mi quemadura». En verdad, yo no aspiro a más. He escogido el camino más largo, más tenso, más solitario, más dolor; he escogido el menos fácil, el agresivo, el tierno, el inconoclasta. Soy un hombre comprometido hasta los huesos, hasta la médula, con la vida y con todas las cosas de la vida. Creo en el hombre y no me engaño ni lo oculto. Asumo mis deberes de cantor con la mayor lealtad que me es posible.

Y porque una canción es una herida y una guitarra es una espada; porque hieren a amigos y enemigos por el dolor o el odio que comportan, el solo hecho de saber que circulo entre las manos y por los oídos de los míos, que son ustedes, constituye la condecoración mayor a que puede aspirar un hombre que ha vendado su espada para curar la herida que causara.

Patricio Manns.

Contenido:

  1. Cuando me acuerdo de mi país (Patricio Manns) (3:47)
  2. Escrito en el trigo (Patricio Manns – Desiderio Arenas) (4:28)
  3. Edurne (Joan Manuel Serrat) (4:12)
  4. Estación terminal (Patricio Manns) (3:07)
  5. Arriba en la cordillera (Patricio Manns) (3:44)
  6. Las caídas (Patricio Manns – Horacio Salinas) (2:49)
  7. Palimpsesto (Patricio Manns – Horacio Salinas) (4:00)
  8. Llegó volando (Patricio Manns) (3:00)
  9. El equipaje del destierro (Patricio Manns – Horacio Salinas) (4:45)
  10. El pacto roto (Patricio Manns) (3:17)

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